
De Tucumán al espacio, la científica que impulsa la agro-biotecnología orbital
En un escenario donde la exploración espacial dejó de ser patrimonio exclusivo de las grandes agencias y comenzó a abrir nuevas oportunidades para universidades, científicos e industrias, la formación interdisciplinaria adquiere un papel estratégico. En ese contexto, la historia de Pamela Such Stelzer recupera una idea tan actual como necesaria; una vocación no se revela de antemano, sino que se construye a medida que aparecen nuevas preguntas y caminos para recorrer.
Tal como pasó con esta científica tucumana egresada de la Universidad Nacional de Tucumán y radicada actualmente en Canadá, quien acaba de completar el entrenamiento AST501 del International Institute for Astronautical Sciences (IIAS). Su recorrido combina investigación aplicada a la exploración espacial, ciencias planetarias, minería espacial, astrobiología y desarrollo de sistemas destinados a sostener la vida humana fuera de la Tierra.
En una reciente reunión con miembros de la UNT en la que participaron el vicerrector Dr. Horacio Madkur, el secretario general José Hugo Saab, el decano de Ciencias Naturales Hugo Fernández, el Ing. Arturo Sassi, el Ing. Gustavo Vitulli y Gustavo Paz; Pamela reflexionó y compartió algunos testimonios sobre su trayectoria y los desafíos por venir. Además, recordó cómo inició esta aventura que le marcó la vida para siempre.
“Mi sueño era estudiar astronomía y pensaba que solamente podía realizarlo en Córdoba”, recuerda. La posibilidad de trasladarse siendo adolescente no estaba dentro de sus opciones y fue entonces cuando apareció una alternativa que, con el tiempo, terminaría siendo mucho más que un plan B. Buscando en las ofertas, que son muchísimas las ofertas de la Universidad Nacional de Tucumán, encontré Geología y, sin saberlo, pensando que era un plan B, comencé la construcción de mi carrera hacia las ciencias espaciales”, comentó.

Ese recorrido inicial le permitió descubrir que las ciencias espaciales no pertenecen a una única disciplina. Geología, física, matemática e ingeniería pueden convertirse en piezas de una misma construcción científica. “Las ciencias espaciales son carreras multidisciplinarias”, explica Pamela. Y allí reconoce uno de los principales aportes de su formación universitaria. Encontré una riqueza dentro de la universidad que es única, porque dentro de Exactas está Física, está Matemática, está Ingeniería, y la Universidad Tecnológica Nacional también está presente en Tucumán. Entonces, de repente, podía ir construyendo mi carrera hacia los objetivos que tenía”, señaló.
Su experiencia también le permitió valorar la formación recibida una vez que comenzó a desempeñarse en instituciones del exterior. Conceptos que durante los primeros años de la carrera parecían parte de una rutina académica adquirieron otra dimensión cuando fueron puestos en práctica en laboratorios y universidades internacionales.
“Cuando estuve por primera vez trabajando en el exterior fue cuando realmente me di cuenta de eso. Ver cosas que a mí me habían enseñado en segundo o tercer año de la universidad, tan fáciles, tan claras, me hizo valorar realmente ese conocimiento que me proveyó la Universidad”, destacó.
Para Pamela, la experiencia también demuestra que la universidad no solo prepara profesionales para continuar una carrera académica. Puede convertirse en un espacio desde el cual generar soluciones concretas para el sector productivo. “La universidad no forma intelecto únicamente, sino que transmite conocimiento, tecnología y fomenta el camino de los profesionales que solucionan los problemas en la industria”, sostiene.

Del sueño de ser astronauta a la investigación espacial
En los últimos años, su trabajo se vinculó con áreas como la utilización de recursos extraterrestres, la biominería, los sistemas de soporte vital y la posibilidad de desarrollar hábitats capaces de producir y reciclar localmente agua, aire y alimentos.
Su reciente participación en el programa AST501 representa un nuevo paso en ese recorrido. Una de las líneas de investigación que desarrolla Pamela conecta agricultura, biotecnología y exploración espacial. Se trata del proyecto Q-Orbit, que estudia el comportamiento de semillas de quinoa frente a condiciones asociadas con ambientes extremos.
La variedad elegida es Morrillos, enviada desde la sede San Juan del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). El proyecto articula investigación desarrollada en Canadá con la participación de instituciones argentinas, entre ellas la Fundación Miguel Lillo de Tucumán. La investigación busca estudiar qué ocurre con este cultivo frente a condiciones extremas y qué conocimientos pueden trasladarse posteriormente a la Tierra. El objetivo no es pensar únicamente en producir alimentos en la Luna o Marte, sino utilizar la exploración espacial como plataforma para desarrollar soluciones aplicables a problemas terrestres.

Durante su visita a la UNT, Pamela volvió sobre aquella elección que hizo años atrás y que terminó cambiando su historia. Lo que comenzó como una alternativa ante la imposibilidad de estudiar astronomía se transformó en una formación que le permitió transitar distintas áreas y, finalmente, construir una carrera vinculada con la exploración espacial. “Cuando era chica, cuando empecé a cursar los primeros años, mi sueño siempre fue la astronomía, pero no sabía hacia dónde la carrera me iba a llevar”, recordó.
Por eso, su mensaje para los estudiantes que hoy comienzan una carrera no está centrado únicamente en alcanzar una meta determinada. Está en permitirse construirla. “Aprendí un poco de todo, que es algo que también agradezco mucho a la Universidad Nacional de Tucumán, por la forma en que la carrera estaba formada y por los muy buenos profesores que tuve”, afirmó.
Su historia también incorpora una dimensión de perseverancia. Hubo postulaciones rechazadas, proyectos que no avanzaron, mudanzas, períodos dedicados a la crianza de sus hijos y reconstrucciones profesionales. El recorrido no fue lineal, pero sí sostenido. “Estudiar ciencias hoy no es solo una elección profesional, es participar en la construcción del futuro”, sostuvo.
Para una joven que alguna vez pensó que para acercarse a las estrellas debía necesariamente irse lejos, la historia terminó demostrando algo diferente, el primer paso hacia el espacio comenzó en las aulas de la Universidad Nacional de Tucumán.
Fuente: Medios UNT


La UNJu se prepara para recibir la 40°Reunión de Rectores del ZICOSUR Universitario
General06/10/2026
Investigadores del Arte se reúnen en Tucumán para intercambiar saberes y experiencias
General06/10/2026


Entre la tradición y una nueva identidad, la Escuela Técnica Vial celebró un nuevo aniversario
General03/10/2026
IA, gestión y soberanía digital: la UNGS presentó sus sistemas ante autoridades de universidades nacionales
Tendencias02/10/2026




