Las raíces de un sueño: Memorias de los orígenes de la UNSE

María Angélica, rememora a partir de una vieja fotografía de la “Casa del Maestro”, los tiempos en que su padre el ingeniero Néstor Andrés Ledesma impulsó la creación de la universidad pública santiagueña, de la cual ella fue una de las primeras trabajadoras no docentes.
Cultura06/10/2022

Hay fotografías que no solo guardan imágenes, sino que custodian la memoria de un pueblo. Para María Angélica Ledesma, una antigua fotografía del edificio de la "Casa del Maestro" es mucho más que un recuerdo personal: es el registro del nacimiento de la educación pública superior en Santiago del Estero y el legado de un hombre que dedicó su vida a sembrar esa semilla.

Un sueño compartido

En un relato cargado de emoción, María Angélica recuerda cómo la creación de la Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE) fue el motor que unió a su familia y a toda una sociedad. No fue un proceso burocrático más, sino una lucha tenaz que se transformó en la bandera de los centros de estudiantes de la época.

"Mi padre toda su vida soñó con la creación de la Universidad Nacional... universidad pública y gratuita", relata conmovida. Ese hombre era el Ingeniero Néstor René Ledesma, quien se convertiría en el primer decano y uno de los grandes impulsores de que cada provincia argentina tuviera su propia casa de altos estudios.

Ledesma - UNSE 2
La vieja fotografía del edificio de la Casa del Maestro.

Los pasillos donde todo comenzó

Caminar hoy por frente a la antigua sede de la Facultad de Ingeniería Forestal es, para muchos, pasar frente a un edificio histórico; para María Angélica, es volver a su primera oficina y al lugar donde trabajó como secretaria privada de su padre.

En un video producido por UNSETEVÉ para la serie “Tu historia cuenta”, la protagonista nos transporta a esos primeros años de organización, antes de que la provincia donara el predio del antiguo hogar de ancianos donde hoy funciona la sede central. En aquellos pasillos, Ledesma, junto al ingeniero Boleta, motorizaron las acciones concretas para transformar un anhelo social en una realidad institucional.

La semilla que germinó

Para la comunidad universitaria, este testimonio sirve como recordatorio del valor de la educación pública. Lo que comenzó como un proyecto familiar y una lucha estudiantil, hoy es una institución consolidada que transforma vidas diariamente. 

"Aquella semilla que se plantó en ese momento no solo germinó, sino que dio tantos frutos que es emocionante", concluye María Angélica. Su historia nos recuerda que detrás de cada aula y cada título obtenido, hubo una generación que creyó que el conocimiento debía ser un derecho accesible para todos, sin importar la distancia con el centro del país.

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